Rituales: el poder de las tradiciones

Nuestra vida está llena de rituales. Cada día, desde que despertamos hasta que nos vamos a dormir, repetimos una serie de actos cotidianos que tienen un fin específico y que dicen mucho sobre quiénes somos, de dónde venimos y cuáles son nuestros deseos más profundos.

A diferencia de los hábitos, que muchas veces tienen un carácter inconsciente, los rituales se destacan por su fuerte valor simbólico y su poder, que nos conecta con nuestra propia esencia y nuestras creencias.

Se trata de costumbres que nos han acompañado desde siempre y que están muy arraigadas a nuestra condición de seres humanos y a la naturaleza. Las mismas siguen una metodología específica, que en muchos casos viene de tiempos inmemoriales, y por eso nos generan un fuerte sentimiento de familiaridad y arraigo.

Estas prácticas fortalecen nuestra conexión con el resto de las personas y mantienen vivas nuestras tradiciones y la historia de nuestras comunidades. Por ese motivo, no se les debe tener miedo.

Por el contrario, en muchos casos los rituales pueden convertirse en potentes agentes catalizadores para el cambio, y funcionar como grandes aliados para alcanzar nuestros objetivos y deseos.

Rituales efectivos

Por lo general, la realización de un ritual tiene un fin específico, que puede ir desde la veneración de una deidad, celebraciones, pedidos, agradecimientos, despedidas o duelos.

Su desarrollo implica una ceremonia que suele tener un fuerte valor simbólico y requiere de la repetición de determinadas acciones ya establecidas.

En nuestra historia, abundan las prácticas para atraer la abundancia, mejorar las finanzas, pedir protección contra entidades malignas, conquistar el amor o lograr la sanación de un enfermo. 

Sin embargo, lo divino, con su carácter sobrenatural y espiritual, sólo puede ser abordado en un determinado contexto de conocimiento.

Por tal motivo, para que un ritual sea efectivo debe ser realizado o contar con la guía de una persona con juicio y discernimiento, que tenga la preparación adecuada para acercarse en forma correcta a lo sagrado.

Rituales santería

Muchos de los rituales más conocidos tienen su origen en la santería, que une las creencias católicas con la cultura tradicional yoruba, proveniente de África a través de los esclavos.

Durante la colonización de América, como los europeos no les permitían adorar a sus propios dioses, éstos tuvieron que sincretizarlos con los santos cristianos, y comunicarse con ellos mediante rezos, ofrendas y sacrificios.

Para llevar adelante estas prácticas, es necesario que la persona sea iniciada, esté purificada y tenga cierto nivel jerárquico dentro de la religión.

Entre los rituales de santería más comunes se destacan los trabajos de limpieza, para eliminar las maldiciones y la negatividad que nos rodea; las protecciones contra la envida y los daños de otras personas; los trabajos para abrir caminos, acabando con los obstáculos;y los amarres del ser amado.

Rituales de luna llena

El período de luna llena siempre se ha caracterizado por ser un tiempo de conexión espiritual, donde los sentimientos se vuelven más intensos, crece la intuición y fluye la creatividad.

Cuando el cuerpo celeste alcanza su apogeo en el cielo, su energía y magnetismo tienen una gran influencia sobre la tierra, las mareas y las personas, permitiendo atraer situaciones positivas para nuestra vida.

Por ese motivo, muchos rituales son realizados durante esta etapa, con el fin de generar nuevos comienzos y aprovechar la bendición de la luz y su carga astral.

Los tradicionales baños de luna llena son una excelente forma de reponer energía y liberar la oscuridad interior. Cuando el astro está en su plenitud, también es una excelente oportunidad para recargar el poder de piedras, cristales y amuletos con su luz.

Por otro lado, los rituales de limpieza y purificación tienen un mayor efecto bajo su influjo.

Preparativos para un ritual

Realizar un ritual no implica simplemente seguir al pie de la letra unas indicaciones dadas por un tercero. Para que el mismo tenga efecto, es necesario llevar adelante una serie de preparativos que nos permitan mejorar su eficacia y garantizar sus resultados.

Como primera medida, es fundamental poner la energía y concentrarla en el objetivo o meta que nos interesa conseguir. Y una buena forma de hacerlo es a través de la meditación.

En segundo lugar, debemos preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para la ceremonia.En ese sentido, se recomienda tomar un baño y utilizar ropas limpias y cómodas que no tengan una carga energética anterior, para que ella no influya en el proceso.

Los que vamos a emplear también deben estar purificados y lavados.  En lo posible, destina siempre un mismo lugar para tus rituales, buscando que sea un sitio tranquilo y seguro, en el cuál no seas interrumpido.

Una vez realizado, entierra los materiales desechados correctamente y haz una ofrenda para agradecer.

Por último, asegúrate de no hacer rituales por capricho, por curiosidad, para “ver qué pasa” o para dañar a terceros. Todo lo que realices a los otros volverá a ti en forma de karma, así que obra para tu bien y el de los demás.